Características químicas. pH, CIC, CE y Otras Características
Las propiedades químicas de los suelos están regidas principalmente por las arcillas (coloides inorgánicos) y por la materia orgánica (coloides orgánicos), por ser estos las principales reservas de nutrientes en el suelo.
Los minerales, integrados cada uno de ellos por diversos elementos químicos, al disolverse en el agua se disocian en iones. Los iones son partículas pequeñísimas que tienen carga eléctrica. Los cationes más importantes en el suelo están constituidos generalmente por un solo elemento químico. Por el contrario, los aniones suelen estar constituidos por varios elementos.
Los iones pueden encontrarse en el suelo en las siguientes formas:
- En disolución en agua.
- Retenidos en la superficie de las partículas de humus o arcilla.
- Formando parte de un mineral del suelo o asociados al humus formando compuestos complejos.
La planta absorbe iones del suelo para alimentarse y a medida que lo hace, pasan los iones retenidos a estar disueltos, por tanto, disponibles para las plantas. Por el contrario, cuando la concentración de un catión en la solución del suelo aumenta (por abonado) parte de los cationes de la solución del suelo pasan al complejo de cambio.
Los iones, cuando están disueltos en agua, pueden ser retenidos por la fase sólida, liberando a su vez otros iones que estaban inicialmente asociados a la fase sólida (humus y arcilla). Este intercambio iónico afecta principalmente a cationes y, en menor medida, a aniones.
El complejo de cambio, arcillas y humus posee carga negativa, lo que permite retener en su superficie cationes.
Los principales cationes que son retenidos por las partículas de humus y arcilla son: calcio, potasio, magnesio, sodio, hidrógeno y amonio. Y el anión fosfato.
Por lo tanto, podemos definir la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) como la cantidad de cationes que puede retener el complejo de cambio de un suelo.
Beneficios de tener una elevada CIC:
- Al tener mayor CIC, mayor es la cantidad de iones que quedan absorbidos al complejo y protegidos de la pérdida por lavado.
- Al tener mayor cantidad de iones en el complejo, se reponen con mayor velocidad cuando desciende la concentración de estos en el suelo.
- La concentración de los iones disueltos permanece baja, de forma que no interfiere en las raíces ni los microorganismos del suelo.
pH
El pH es un valor que se usa para indicar la acidez o alcalinidad de una sustancia. La de escala pH oscila entre los valores: 0 (más ácido) y 14 (más básico). Un valor 7 es neutro.

Cada cultivo tiene un rango óptimo para el desarrollo.
Suelos ácidos
Los suelos ácidos son aquellos que tienen un pH inferior a 7, y los que tienen un pH superior a 7 se denominan básicos.
Los suelos ácidos resultan muy desfavorables para el desarrollo de la mayoría de las plantas, debido a que disminuyen la disponibilidad de nutrientes para las plantas y la actividad microbiana del suelo.
Para corregir el pH del suelo se pueden emplear productos con calcio y magnesio. Las operaciones destinadas a corregir la acidez del suelo se denominan enmiendas, y en ellas se utilizan productos calizos.
En la aplicación de enmiendas calizas se pueden emplear distintos productos como calizas molidas y cal viva y apagada.
Suelos básicos
Los suelos básicos son aquellos que tienen un pH alto, con valores superiores a 7. Los suelos básicos ocasionan problemas en la fijación de algunos elementos, como el hierro, entre otros.
Para bajar el pH, se recurre a aplicaciones de azufre elemental o de compuestos de azufre.